
Yo estuve allí, en ese mismo asiento de madera, pisando esas mismas baldosas, comiendo golosinas del kiosco de al lado, mirando también hacia la copa de los altos abetos que rodeaban el parque.
Pero ahora ya es diferente,ellos se ríen si me ven comer golosinas y ahora ese asientos es de ellos.

En él consumí muchas horas de mi vida e incluso aún se puede ver el corazón que con una piedra astillé.
Pero ahora ya es diferente,chicos nuevos se apoyan en él,y yo ya no tengo cabida,pasaron muchos años y yo ya no soy la chica de ayer,soy la anciana de hoy,que mira ese asiento de lejos y paseando mira la copa de los abetos.
Pero hoy con una amiga de la mano, conseguí llegar pronto y en ese banco nos sentamos, recordamos muchas cosas, a sido fantástico acariciar su madera y volver a ver la copa de los abetos.

